Uno de los episodios más célebres del valle tiene por protagonista la iglesia de Santa Cecilia de Villasevil. Se cuenta que en este bello templo románico tuvo lugar, en marzo del año 1497, el enlace entre el príncipe Juan, malogrado hijo de los Reyes Católicos, y su prometida, la archiduquesa Margarita de Flandes. Los jóvenes se dirigían camino de Burgos por el Escudo, después de que el barco que les había traído a la península se hubiera apartado de Laredo, que era su primer destino, y hubiera terminado atracando en Santander. La anécdota fue documentada por Hernán Vázquez Tapia, confesor de la reina Isabel la Católica quien cuenta cómo «fízose el desposorio en Villasevil, cabe Santander, por mano del Patriarca de Alejandría y Arzobispo de Sevilla don Diego Hurtado de Mendoza».
El pequeño recinto se hace también acreedor de una visita del mismo emperador Carlos V, que se habría acercado a él en su primera visita a España. La iglesia, conserva un ábside románico del siglo XII, que revela la influencia de la sobresaliente ‘escuela’ del norte de Palencia y custodia una de las mejores pilas bautismales de la comunidad. Fue declarada Bien de Interés Cultural en 1978
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